Halitosis: diez reglas para una vida sin apuros

1. Tener un confidente
En 2010 se reportó que el 51% de los pacientes que acude a la consulta de halitosis en nuestros centros de España y Portugal nunca ha hablado con terceras personas sobre el estado de su aliento. Al sospechar que padecen halitosis, muchas optan por invertir mucho tiempo en buscar medios de autodiagnóstico —generalmente consultando blogs y páginas web con poca evidencia científica— o utilizando métodos erróneos y subjetivos. Estos pacientes reconocen que la duda sigue existiendo pese al tiempo invertido.
La definición de halitosis como «olor desagradable percibido por terceros» permite comprender que son los otros los que deben determinar de forma directa y objetiva la existencia de un olor perceptible y desagradable. Interrogar a otras personas sobre el tema no es fácil, especialmente para aquellas personas más tímidas. Sin embargo, esta es la mejor forma de detectar el problema, siempre y cuando se realice de acuerdo a ciertas normas. La participación de un confidente es lo que impide que el paciente tenga una conciencia equivocada sobre su aliento, especialmente en los casos de pseudohalitosis.
2. Una higiene bucal completa incluye el uso del hilo dental y del limpiador de lengua
La utilización regular del hilo dental y la limpieza de la lengua con un limpiador lingual son factores determinantes en el control del mal aliento. No hay que olvidar que las bacterias son los principales agentes productores de CSV en la boca y que la superficie de la lengua constituye uno de los principales refugios bacterianos, siendo la causa más frecuente de halitosis.
3. Estar atento a lo que ingieres
Como ya os he contado en otras ocasiones, la producción del mal olor o halitosis resultante de la ingesta de alimentos varía según el tipo de alimento, de su elaboración, la cantidad ingerida y los factores metabólicos intrínsecos de la propia persona. En este contexto, tener un confidente vuelve a ser, una vez más, una forma bastante útil para que la persona conozca su grado de tolerancia a los diferentes tipos de alimentos.
En el caso de las halitosis de origen sistémico, cepillarse los dientes puede servir de poco, ya que el mal olor puede persistir durante más de seis horas.
4. Comer y beber con regularidad
Los ayunos prolongados desencadenan halitosis debido a los compuestos del mal olor generados a partir de las vías metabólicas, que sintetizan la glucosa a partir de las reservas corporales de glúcidos, lípidos y proteínas. La ingesta de alimentos interrumpe estas vías, al proporcionar la glucosa necesaria para un normal funcionamiento del organismo.
Beber líquido regularmente es importante, pues la deshidratación es causa frecuente de la disminución de la secreción salival, lo que provoca un mayor estancamiento de restos orgánicos y bacterias y aumenta la producción de los compuestos del mal olor.
5. Evitar bebidas alcohólicas
El alcohol puede generar halitosis por dos vías: la sistémica y la no sistémica. Tras la ingesta de alcohol y su entrada en la circulación sanguínea, sus subproductos volátiles son liberados por el pulmón, permaneciendo en el aire expirado durante varias horas. A pesar de presentarse en estado líquido, el alcohol es un agente deshidratante y el contacto de este con la saliva y las mucosas orales promueve la volatilización de varios de los compuestos del mal olor (especialmente en personas con tendencia a tener la boca seca). El alcoholismo también puede provocar alteraciones del gusto, generando percepción de halitosis.
6. Evite fumar
El tabaco puede contribuir por diversas vías a la aparición de halitosis. A pesar de que, aproximadamente dos horas después de fumar, el nivel de compuestos exhalados asociados al tabaquismo disminuye de manera drástica, este hábito deshidrata la boca al volatilizar los compuestos del mal olor u otra fuente de halitosis, amplificándola y volviéndola más intensa. Este hábito suele dañar las papilas gustativas, produciendo sensaciones constantes de mal gusto, o hacer creer que se padece halitosis.
7. Evitar la respiración por la boca
La respiración bucal provoca la evaporación de la saliva y la volatilización de los compuestos del mal olor solubilizados, además de una alteración de la flora bacteriana oral. Incluso cuando el hábito de respirar por la boca es solo nocturno, es posible que la halitosis esté presente también durante el día. Habitualmente, los pacientes que respirar por la boca durante la noche sienten, por la mañana, la boca muy seca, un gusto amargo y la lengua áspera.
8. ¡Asumir el control!
Una persona que conozca sus puntos débiles, sobre todo aquellos que desencadenan su halitosis con más frecuencia, podrá prevenir su aparición actuando de forma inmediata en situaciones potencialmente adversas.
9. Estar atento a la aparición de señales indicadoras de halitosis
Varias señales y síntomas son característicos de patologías que se manifiestan a través de la halitosis: sangrado gingival, movilidad dental,saburra lingual, boca seca, gusto desagradable, cálculos amigdalinos o estreñimiento prolongado, entre otros. A pesar de que la aparición de estas señales o síntomas no significa la existencia de halitosis, debe ser analizada.
10. En caso de padecer halitosis, acudir a un profesional de la salud especializado
Las halitosis deben ser afrontadas como un problema médico y cosmético. Actualmente existen fuentes de información sobre sus posibles causa, su diagnóstico y su tratamiento. Esta información debe ser analizada con precaución y no descartar nunca la consulta con un profesional de la salud especializado en el diagnóstico y el tratamiento de la halitosis.

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