Halitofobia: caso clínico

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A propósito de un caso de un paciente

Helena L. (nombre alterado) pide ayuda. Tiene 46 años y es profesora de Matemáticas. La paciente entra en la sala de espera dos horas antes de su cita. Cuando por fin entra en la consulta, se detiene en la puerta. Tiene los ojos brillantes y muestra una sonrisa rasgada. Se sienta sin pronunciar una palabra. Generalmente, los pacientes empiezan hablando del motivo que les ha traído hasta aquí, cómo y cuándo comenzó su halitosis, etc. Con Helena todo sucede de forma muy distinta. Tras una larga pausa en la que se ha dedicado a observar minuciosamente todo lo que la rodea, dice: “Creo que he leído todos sus trabajos, doctor. Verá, dedico dos horas diarias a investigar en Internet sobre el mal aliento”. Acto seguido, empieza a lamentarse sobre “la triste situación en la que se encuentra el país” refiriéndose a la falta de sensibilización e información sobre la halitosis.A continuación, se saca del bolso un papel con un extenso listado de médicos a los que ya ha visitado. Se queja de que ninguno haya sido capaz de solucionar su problema y a continuación busca consuelo hablando sobre las terribles consecuencias del mal aliento en su vida.

Súbitamente, pronuncia una frase que me llama poderosamente la atención: “Además –dice– sufro muchísimo, ya que todas las personas de mi entorno mienten o me engañan. Aseguran que no padezco mal aliento. ¡Pero yo sé que lo padezco!”. El problema de Helena empieza a revelarse: se llama halitofobia. Coincidiendo con la percepción de los familiares, los resultados diagnosticaron la inexistencia de halitosis. No obstante, la paciente insistió en la necesidad de repetir los análisis y llegó a afirmar que los aparatos de diagnóstico estaban averiados y que habían sido amañados para ofrecer tales resultados. Solo después de garantizarle un tratamiento médico completo para combatir la halitosis, aceptó que una psicóloga estuviera presente en el transcurso de la visita. Algunos meses después, la sospecha y la resistencia iniciales se transformaron en empatía y confianza, llegando a consentir en un momento dado ser únicamente atendida por la psicóloga. Se llevaron a cabo varias sesiones de terapia cognitiva-conductual y Helena L. empezó a vencer la enfermedad y a mostrar un comportamiento más normal; sus niveles de preocupación y ansiedad en relación a la halitosis disminuyeron notablemente y también los episodios compulsivos. A pesar de la considerable mejora que vivimos en este caso, en los halitofóbicos existe una predisposición a reincidir.

By | 2018-04-23T11:20:42+00:00 abril 18th, 2016|2. Casos clínicos|0 Comments

About the Author:

Investigo el aliento humano, soy autor del reconocido protocolo HCP Arthyaga® para el diagnóstico y el tratamiento de la halitosis. Desde el año 2007 dirijo el equipo del Instituto del Aliento - Breath Research. Estoy comprometido con la labor de sensibilizar a la sociedad para que empecemos a hablar de la halitosis sin tabús.

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